viernes

viniste...

Sé que viniste
apareces cuando menos me lo espero, pero así son los fantasmas terrenales, aparecen y desaparecen cuando quieren, dejandose ver como gatos en la oscuridad...
aunque para ser honestas, creo que la casualidad jugó su papel como siempre que se trata de nosotras dos,
...dejaste entre ver que  te sorprende que siga escribiendo, tu ego siempre de por medio, (tu ego de niña) no soporta que hayan letras para otras mujeres que no seas tu...

Anoche no te esperé, sabía que no pasarías, (el miedo siempre te paraliza)
entonces, me puse en un rincón, encendí mi pipa, mire puente abajo y pensé en ti...
...suficiente por una noche, suficiente para nuestra historia, que ya es historia con ribetes de pequeños insertos bimestrales... 

2 comentarios:

Vigilia dijo...

Me gustó mucho tu forma de decir las emociones...es una forma íntima, pero a la vez muy convocadora, cercana y alcanzable.

Facinerosa dijo...

Si no estuviera intentando internalizar la idea de que me voy a morir sola, y de que no soy capaz de forjar una relación con alguien que de verdad me quiera, y sobre todo que no debo querer estar con ella porque nunca va a estar conmigo como necesito, me encantaría que alguien escribiera de mí del modo como tú escribes de ella.

Palabras de otros...



" y sé 
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo"


...Por lo demás hay que ser imbécil, hay que ser poeta,
hay que estar en la luna de Valencia para perder más de cinco minutos con estas nostalgias perfectamente liquidables a corto plazo..."

Julio Cortázar

Problemas de geografía personal

Nunca sé despedirme de tí, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.

Nunca se despedirme de tí, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.

Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.

Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.

Luis García Montero

 
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