Viajo a santiago, llegando paso a la librería Francesa a sufrir un rato, decido entre cuatro libros y me compro dos, luego paso por el cine y me dedico a caminar por la ciudad un rato, por más que ame el mar, se extraña el verde del forestal cuando se termina la tarde, para variar quiero hacer muchas cosas pero nunca me alcanza el tiempo y como mañana veré a Ana hoy me iré de copas con mi mejor amiga y sé que terminaremos en bunker...
lunes
conociendo a Ana
Ana leyó un articulo mío en un sitio web, le ha gustado mi sentido del humor, por eso me mando un mail graciosísimo, creo que es arriesgada al escribirme sin conocerme, pero me gusta, por ello le contesto cada correo de la manera más dedicada y delicada posible, me sorprende su ortografía es realmente impecable, me manda un par de artículos suyos, es rápida, ludica, cotidiana, consigue mi atención virtual por una semana seguida, cambio de messenger a yahoo solo para hablar con ella durante cada noche, pero pienso que es hora de dejar lo virtual a las adolescentes y nos sentemos a tomar un café frente a frente, le digo que iré a santiago la semana que viene, porque mi hermana ha venido a pasar unos días algarrobo conmigo y seria muy desconsiderado de mi parte el viajar en este momento, ella lo entiende, no me presiona y nos seguimos escribiendo dos correos diarios por una semana más...
Palabras de otros...
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo"
...Por lo demás hay que ser imbécil, hay que ser poeta,
hay que estar en la luna de Valencia para perder más de cinco minutos con estas nostalgias perfectamente liquidables a corto plazo..."
Julio Cortázar
Problemas de geografía personal
Nunca sé despedirme de tí, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.
Nunca se despedirme de tí, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.
Luis García Montero

1 comentarios:
que buen blog; te leere.
PB
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