lunes

en el avión..

Seguro vas en el avión con cuatro tragos encima para poder soportar el viaje y nosotras lo terminamos todo mal...todo

como se puede terminar tan mal algo tan bueno?, decir que te extraño no tiene sentido ya...porque te fuiste y no te lo dije, decir que valió la pena tampoco...

me tendré que quedar con el vino y la noche abrazadas, después de hacer el amor con el desenfreno casi animal que sentimos, en ese momento yo debí levantarme, vestirme y tomar un taxi, nunca pero nunca, debí haber dormido abrazada a ti, nunca debí despertarte con un beso e irnos por el parque a tomar desayuno al café del cubano que escuchaba tangos entre tu café durisimo y mi té perfumado.

Te voy a extrañar niña, extrañaré las noches al teléfono, tus besos malditos que se metieron a mi sangre y hoy son peor que la nicotina, porque te has llevado parte de mi tranquilidad que tanto me ha costado tener, porque te llevaste con mis besos parte de mi cuerpo reservado solo para hacer el amor... y hoy no me dejas nada

me lo busqué como siempre..
lo terminé como siempre...

no sé como regresar hasta antes de ti...


1 comentarios:

Valeria C dijo...

lo q escribes me da pena.. justo ahora q tengo miedo de ser dejada.

es dificil saparase de algo q quieres tanto.. hasta hacer el ridiculo por atraparla... unos minutos mas.

Palabras de otros...



" y sé 
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo"


...Por lo demás hay que ser imbécil, hay que ser poeta,
hay que estar en la luna de Valencia para perder más de cinco minutos con estas nostalgias perfectamente liquidables a corto plazo..."

Julio Cortázar

Problemas de geografía personal

Nunca sé despedirme de tí, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.

Nunca se despedirme de tí, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.

Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.

Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.

Luis García Montero

 
Powered by Blogger