martes

l'enfant terrible

"sos la nena" por la que pasee mi lengua
mis manos
mis ganas
y mis miedos

sos la "nena terrible"
la que solo sonríe cuando la caga..
(vives sonriendo)
(la vives cagando)
la que solo quiere de mi, lo que nadie más sabe como darle....

y yo, inmóvil como siempre, ante la amenaza constante de tu visita a media noche
eres como un vampiro insaciable, que toma todo y cada parte de mi, incluido el aire que tanto pesa después de tu "infaltable" cigarro..
y "sabés nena" no debería sentirme tan mal... quizás hasta orgullosa de las únicas cualidades de mi que te gustan

te vas...
y que bueno
al menos nos separaran un par de países
un par de millones de personas
y cuando regreses
cuando lo hagas
espero ser impermeable a "vos"
a tu lujuria perpetua
a tu irreverencia de mierda
a ese encanto maldito
de quien tiene por delante todo lo que no está en mi cama...



1 comentarios:

verdosfera dijo...

primero que todo muchas gracias por leerme, se agradece y tiene algo de magia que alguien te lea y revise tus textos, pero tampoco soy amigo de devolverlos por convención... solo los devuelvo cuando hay algo que me mueve un poro, una fibra, un pelo, un nervio, el corazon, o de plano el alma, según sea el remezón y en este texto... sin saber quien o que eres, ni donde vives, se unen dos espiritus precisamente en este momento...

"a ese encanto maldito
de quien tiene por delante todo lo que no está en mi cama..."

y yo digo... auch...

beso.

Palabras de otros...



" y sé 
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo"


...Por lo demás hay que ser imbécil, hay que ser poeta,
hay que estar en la luna de Valencia para perder más de cinco minutos con estas nostalgias perfectamente liquidables a corto plazo..."

Julio Cortázar

Problemas de geografía personal

Nunca sé despedirme de tí, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.

Nunca se despedirme de tí, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.

Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.

Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.

Luis García Montero

 
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